La reforma del IRPF favorece las rentas del capital sobre las del trabajo

Con motivo del inicio de la campaña de la renta he tenido ocasión de comprobar empíricamente como la reforma fiscal de 2007 favorece las rentas del capital sobre las del trabajo. Antes de la reforma del IRPF todos los ingresos del declarante estaban integrados en su base imponible, por la que se tributaba al tipo asignado al rango de ingresos correspondiente con los suyos. A partir de la reforma se “iguala el tratamiento a todos los tipos de ahorro” a través de su separación en una base imponible del ahorro, que tributa al 18% en todos los casos.

Gracias a esta medida, ya es fiscalmente más beneficioso dedicarse a negocios especulativos basados en el capital financiero que a negocios productivos basados en el trabajo, con las consecuencias que ello implica para nuestra economía y para nuestro modelo de convivencia.

Trabajar o especular, he ahí el dilema

A la hora de tributar, la cuantía a pagar varía sustancialmente dependiendo de la situación personal de cada uno. Por ello, para ejemplificar mi tesis, utilizaré un ejemplo, concreto aunque representativo, del funcionamiento de la base de ahorro. Para este simulacro fiscal utilizaré el caso de un hombre de 29 años, soltero, residente en Madrid, sin hijos ni mayores a su cargo, que vive en un piso alquilado cuyo alquiler no puede desgrabarse porque su casero no lo declara, y carece del resguardo del ingreso de la fianza en el IVIMA. En ambos casos los ingresos son los mismos: 50.000€ brutos al año. Lo único que cambia es la forma de obtenerlos.

Escenario 1: Trabajador por cuenta ajena.

Después de muchos años trabajando, nuestro hombre ha ascendido en el escalafón hasta ejecutivo de una gran multinacional, y obtenido un sueldo al nivel de sus capacidades. Todas las mañanas se levanta temprano para ir a trabajar, y suele quedarse por las tardes para impulsar los proyectos que se van quedando rezagados porque todavía le queda progresión en la empresa.

De los 50.000€ brutos que cobra le han retenido 12.000€ a cuenta del IRPF, y ha pagado 2.350€ de seguridad social. Al ir a hacer la declaración de la renta correspondiente al ejercicio 2007, le sale que su cuota total final es de 11.730.08€. Es decir, que su presión fiscal es del 23.46%, y el resultado de su declaración es a devolver 269,92€.

Captura del programa PADRE con el resultado de una declaración de la renta con unos ingresos de 50.000€ provenientes en exclusiva del trabajo por cuenta ajena

Escenario 2: Especulador de andar por casa

En el segundo caso nuestro hombre, sabedor de las implicaciones de las reformas fiscales realizadas en 2007, finalmente se ha convencido de que eso de trabajar es para ricos. La nueva base del ahorro, con una tributación plana al 18%, hace mucho más ventajoso fiscalmente vivir de las rentas que trabajando.

Gracias a un capital que tenía ahorrado y sus amplios conocimientos sobre mercados financieros, ha obtenido beneficios por importe de 50.000€: que si unos futuros sobre el petroleo, unos warrants por aquí, unos fondos asiáticos por allá, algunas acciones de empresas OPAdas… todo desde la comodidad de su casa gracias a la operativa por Internet.

Para no quedarse sin seguridad social ni jubilación, opta por darse de alta en autónomos y cotizar por la base mínima. Al no desarrollar ninguna actividad, no percibe ingresos de actividades económicas; aunque podría, porque los mercados sólo abren de 9 a 5 y con las ordenes condicionadas no necesita seguir las cotizaciones al segundo.

Al ir a hacer la declaración de la renta correspondiente al ejercicio 2007, le sale que su cuota total final es de 8.091€ (!). Es decir, que su presión fiscal es del 16.18%, y el resultado de su declaración es a pagar 6.530,55€. Incluso aunque el especulador aumentara su cotización a la Seguridad Social el resultado no variaría ni un céntimo.

Captura del programa PADRE con el resultado de una declaración de la renta con unos ingresos de 50.000€ provenientes en exclusiva de compra-venta de acciones

Balance

Como me consta que la mayoría de los lectores no creerán lo que leen, animo a los incrédulos a descargarse el programa de ayuda de la declaración de la renta (disponible sólo para windows), y a comparar una declaración de “trabajador por cuenta ajena” con una paralela en la que los ingresos brutos procedan únicamente de transmisiones de acciones (en la casilla 342) y/o de beneficios por compra-venta de inmuebles (en la casilla 360), en vez de provenir de retribuciones dinerarias (casilla 001 a 0).

En este ejemplo (50.000€), la diferencia entre especular y trabajar es de 3.639€ netos al año a favor de la primera opción. Conforme reducimos los ingresos totales, la diferencia entre ganar dinero trabajando y especulando se reduce, hasta alcanzar un punto de inflexión en torno a los 25.000€ brutos al año.

Por sus acciones los conoceréis

A la vista de los datos, parece que quienes verdaderamente se benefician de la nueva base del ahorro son precisamente los “contribuyentes con ingresos superiores a los 39.386 euros, que concentran el 62% del ahorro declarado. No sólo porque sean los que más fácilmente pueda acceder al ahorro, sino porque todo lo que ahorren tributará a un tipo que está por debajo del tipo mínimo de las rentas del trabajo (que es del 24%), y muy por debajo del que les correspondería tributar según sus ingresos totales (del 37% hasta 52.360 y del 43% a partir de esa cifra).

Con esta medida, el gobierno del Partido Socialista se descubre como el gran prestidigitador que es: capaz de combinar un discurso progresista con medidas que fomentan las desigualdades sociales. Demuestra también su capacidad para manipular a la ciudadanía con la ayuda de los medios de comunicación… aunque claro, seguramente todos los que deciden qué es noticia y cómo se cuenta cobran más de 39.386 euros brutos al año.

Esta medida no sólo reduce injustificadamente los ingresos con que el Estado sufraga servicios fundamentales para el bienestar de las personas, que aunque no se cobren hay que pagar, sino que favorece fiscalmente actividades que son el motor de las burbujas especulativas, que no sólo desestabilizan la economía sino que perjudican a amplios sectores de la población (encareciendo la energía, los alimentos y la vivienda, por citar tres ejemplos). Por todo ello, ya se ha propuesto la reintegración de los rendimientos del capital en la base imponible del IRPF, aunque dudo mucho que esta propuesta atraiga la atención de los medios de persuasión.

    Qué pena me dan los que votaron a Rodríguez Z. pensando que es de izquierdas. No pena en sentido despectivo, sino pena real: me apiado de ellos porque están severamente manipulados y desinformados.

    Te veo un poco radical en este post. Es cierto que las ideas que defiendes no se pueden defender si no es de forma radical, pero creo que éste no es el caso.
    Cada vez que usas la palabra especulador podría utilizarse, en su lugar, inversor. No es sólo que quede mejor; o nos volvemos todos artesanos, o asumimos que la inversión es necesaria. Aunque admitamos la maldad del crecimiento continuo, parece razonable asumir que toda actividad económica debe dar unos beneficios. Parece lógico repartirlos entre todos los participantes necesarios para su obtención, bien aportando trabajo, bien aportando capital.
    Los casos que planteas son bastante extremos. El señor que ingresa 50000 euros haría bien en buscarse alguna ventaja fiscal, dentro de lo que hay en este sistema con que nos toca vivir. Comprarse casa podría ser una, aunque no nos guste cómo se favorece esta opción frente al alquiler. Otra cosa, ya que se han creado estas ayudas, sería buscarse un casero algo más legal, o buscarle las vueltas y forzar a que pase por el IVIMA. Y, por cierto, si le queda algo de dinero, igual puede especular y forrarse.
    El segundo… pues una de dos: o ha conseguido un capital a base de trabajar, o ha tenido mucha suerte.
    Y sobre los ricos, ricos, no te preocupes en este sentido. Ya tendrán su SICAV, o una sociedad a la que freír a gastos para tributar sobre menos beneficios. Vamos, que lo del 18% no les toca tanto. Y si les tocan mucho las narices, se irán a otro sitio a pagar impuestos.
    Tanto la opción de trabajar como la de vivir de las rentas están disponibles para cualquiera. Podemos tener opiniones de cada una de ellas, pero no se puede criticar a quien elige la que menos nos gusta.

    En realidad mi crítica no va dirigida a las personas que pueden vivir de sus rentas, sino al hecho de que estas personas obtengan un tratamiento fiscal mejor que el que tienen aquellos que viven de su trabajo… como si no fuera suficiente con las SICAV (que tributan al 1%) y los paraísos fiscales donde se ocultan las fortunas para no pagar su parte de la factura social.

    Quisiera destacar que invertir NO es lo mismo que especular. Las personas que invierten en un negocio que produce algo crean riqueza, que se reparta mejor o peor es otra cuestión. A estas personas las bonificaciones fiscales sobre su inversión se les aplica 1 vez a lo largo de los años (salvo a los dividendos), al igual que aquellas personas que venden su casa porque se mudan a otro sitio.

    Otra cosa son las personas que sistemáticamente obtienen sus ingresos de realizar regularmente este tipo de transacciones: gente con mucho dinero que se dedica a la compra-venta de casas o de activos financieros. Estas personas no crean riqueza, solamente la redistribuyen hacia sus bolsillos utilizando para ello su mayor capacidad económica. A pesar de esto, se les ofrece un tratamiento fiscal mejor que a los trabajadores, cuando sus rentas también son del trabajo (del trabajo de su dinero).

    Por este motivo creo que separar la base del ahorro de la base general es un error. Todos los ingresos deberían incluirse en una única base con todo lo que ganas, independientemente de su procedencia.

    Por otra parte, resulta llamativo los conceptos por los que un trabajador puede mejorar su fiscalidad, y que señalan cual es el perfil del ciudadano “modelo” para el Estado: Casado, con hijos, casa hipotecada y plan de jubilación.

    Pese a que me parece muy acertado el post, no me parece que con hacer solo una prueba pueda considerarse que está empíricamente demostrado, hacer la misma prueba con alguien pagando una hipoteca, o que cobre menos, o con hijos, o mayor de 30 años o con minusvalidos a su cargo y compararlas todas si que podría considerarse que está empíricamente demostrado, pero con solo un ejemplo nos dice que para ese caso en concreto la reforma les favorece por que ese ejemplo no corresponde a la mediana de españoles.

    Lo digo con animo constructivo por que estas medidas tan “socialistas” que nos están colando me parecen vergonzantes y demostraciones como esta no se verán en ningún periódico.

    Pollo, la cuestión es muy sencilla: las rentas del trabajo están gravadas a un porcentaje que varía entre un 24% y un 43%.
    Antes de la última reforma, las ganancias del capital de “corto plazo” (obtenidas en menos de un año) tributaban igual (las de largo plazo pagaban un 15%, mientras que ahora pagan un 18%, no todo iban a ser ventajas).
    Todos los añadidos que quieras no cambiarán esto. Te permitirán deducirte ciertas cantidades de la base imponible o la cuota íntegra, pero los porcentajes de gravamen seguirán igual.
    Por cierto, los rendimientos del trabajo tienen entre 2600 y 4000 euros de deducción (si hay muchas rentas del capital, la deducción es menor). Y los planes de pensiones sólo pueden beneficiar a quienes tienen rentas del trabajo.

    Traslapersiana, muchas gracias, como habrás podido comprobar de todo esto se poco.

    A raíz de los comentarios recibidos, he cambiado el primer párrafo del último apartado (“Por sus acciones los conocereis”), ya que contenía información incorrecta. Antes decía así:

    A la vista de los datos, parece que queda demostrado que no fomenta el ahorro de las rentas más bajas sino de las más altas: mientras que las rentas bajas tendrán que tributar sus ahorros (si los tienen) a un tipo superior al que les correspondería (18%), las rentas altas podrán tributar sus ahorros a un tipo inferior al que les correspondería (18%).

    Este razonamiento dejó de ser válido desde que en 2006 se pasó de cinco a cuatro tramos (eliminandose el tramo que tributaba al 15%) y se elevó el mínimo exento.

    emilia dijo:

    Yo me considero de izquierdas en el sentido de defender un estado del binestar para todos, pero soy plenamente consciente que sea cual sea el Gobierno que mande va a “llenarse el bolsillo”, y empleando la misma filosofía, he votado porque recibiría un dinero que con el otro partido en el poder no iba a recibir, y además, el Gobierno iba a seguir beneficinado a los mismos y privatizando sectores que pertenecen al pueblo porque son quienes los han financiado con sus impuestos.
    y además no creo que haya mucha gente que le guste tener al lado de casa miseria y la inseguridad ciudadana que ello conlleva, ya que el hambre puede matar como se puede ver, hasta por 400 miseros euros la gente humilde y sensata se ha unido y es porque no pueden robarle la ilusión y los sueños a toda una nación.

    Se encarece la energía, es lógico porque es un recurso escaso, y en mi opinión se va a encarecer mucho más hasta el punto de racionalizarla, el aumento del consumo no va en concordancia con los recursos disponibles y parece que nadie se alerta de esto.

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